Checas en barcelona


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No aparecía con ese nombre sino como Frau Preschern apellido de soltera de Meri , que es como la llamaban en casa de los Frouchtmann. Pero lo que pone en guardia a la escritora es que Frau Prechern figuraba en una lista bajo el inquietante título Personajes de terror en Barcelona.

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Para Susana fue como un viaje en el tiempo. Aunque no lo buscaba, Alfonso Laurencic volvió a ella en el verano de Y con él regresaron las palabras olvidadas y los paisajes de una niña que ahora, de mayor, descubre que hablaban de una vida oculta y mucho menos placentera que la que merodeaba en sus bucólicos años de infancia y juventud. Laurencic era el padre y constructor de las peores checas, especialmente las que se levantaron en las calles Vallmajor y Zaragoza de Barcelona.

La primera, un auténtico museo de los horrores donde habían abierto una gran gran fosa para los simulacros. Colocaban a su víctima al borde del agujero, haciéndole creer que iba a ser enterrada allí mismo, mientras un pelotón de fusilamiento le apuntaba con sus fusiles sin llegar a disparar o con balas de fogueo. Al margen de los recuerdos de Susana, los documentos sobre Alfonso Laurencic hablan de un hombre nacido el 2 de julio de en Enghien-les-Bains, un barrio bien cercano a París.

No era la primera vez.

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Ya asentado en la Cataluña republicana, hizo fortuna como editor y hasta fue condecorado Caballero de la Real Orden de Isabel la Católica. Hasta que fue detenido por vender pasaportes falsos. Por estos delitos, terminó en la checa de Vallmajor que él mismo había ideado. El día antes de ser fusilado no quiso cenar, se confesó y comulgó.

'ERC tenía su propia checa y para eliminar los cadáveres, los lanzaban a los hornos'

También soy nieta de un republicano que fue Consejero de Sanidad con Companys. Esta mezcla en mis padres siempre funcionó. Mi madre defendió que la monarquía estaba obsoleta, que no tenía sentido.

Pero se entendía muy bien con mi padre y el matrimonio funcionó. Siempre me ocultaron la historia de esa señora que tuvimos sirviendo en casa durante 30 años y de quién había sido su marido. No lo sé.

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Sólo me dijeron que los rojos habían encarcelado a su marido y le obligaron a construir las checas. Pero no era así, claro. Fue impactante saber la verdad. Yo sabía que la institutriz que teníamos en casa había estado casada con Laurencic. Nunca pregunté nada a mi madre ni a la señora.

No nos importa nada un pito cuando somos pequeños… Si no has vivido la guerra, todo eso te suena a pasado. Mi familia también se encargó de que no lo supiéramos.

Laurencic era el responsable de las temidas checas de la calle Zaragoza y Vallmajor. Era un monasterio de monjas que ocuparon los responsables de las checas. Instalaron allí las celdas de tortura y también sus residencias para vivir que, por cierto, decoraban muy bien. En los sótanos estaban las checas y las celdas. Pero Laurencic no era político. No, nada. Fue el ideólogo de las checas de Barcelona, pero hizo de todo para sobrevivir. Vendía pasaportes falsos, engañó y era un buscavidas.

Se inventó que era arquitecto para sobrevivir en la Barcelona de la Guerra Civil. En realidad, sólo sabía dibujar.

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Sí, sí. Sólo tenía conocimientos de un poco de todo y los empleó para poder seguir viviendo bien, ya que estaba acostumbrado a vivir bien antes de la Guerra Civil y quería seguir igual. Tampoco tuvo simpatía ninguna por los presos, esto por descontado. Es curioso que los torturadores no sentían desprecio por los torturados cuando confesaban, no los veían como traidores que habían delatado a sus compañeros.

Entendían que era normal confesar en las condiciones tan duras psicológicas y físicas a las que les sometían. Un terror. Allí comían y hacían sus necesidades.

Las checas el terror rojo en la Guerra Civil Fernando Paz

Cuando los querían interrogar, para hacerlos confesar, los ponían antes en estas celdas de castigo que diseñó Laurencic. Un horror. La foto de Alfonso Laurencic de la portada de su libro tiene su historia también. Sí, porque no encontraba ninguna.

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